Categoría: 1 - Capítulos
16 Agosto 2007
En realidad me siento confundido. Se que mis nuevos amigos me protegen de Potter y sus compinches, pero al mismo tiempo me alejan irremediablemente de Lily.
Ella intenta ocultarlo. Pero sus hermosos y brillantes ojos verdes muestran su desagrado cuando me ve rodeada de Mulciber o de Avery, y yo, asustado de poder perder la protección que ellos me brindan, hago como si no la conociese.
Me siento entre la espada y la pared. En el fondo aborrezco a mis nuevos amigos. Yo solo desearía pasar todo mi tiempo con Lily… En un mundo perfecto no habría casas, y no existirían ni gente como Potter o Mulciber, y yo podría intentar ser feliz…
Pero no vivimos en un mundo perfecto, y esa es una dura lección que aprendí hace años de mi padre. Y tan solo puedo seguir adelante, confiando en no haber errado en mis decisiones, y sin embargo estoy comenzado a dudar de ellas…
He estado haciendo cosas horribles últimamente, cosas que de las que me avergüenzo, y sin embargo cada vez las consigo hacer con menos esfuerzo ¿En que me estoy convirtiendo? Esa es una pregunta que por ahora no me atrevo a responder…
Y lo peor de todo es que mi dominio sobre la oclumancia falla completamente delante de Lily. Ante ella soy tan transparente como el agua. Y ya no me atrevo a mirarla a los ojos, porque sé que ella adivinaría la respuesta a las preguntas que no me quiero hacer, y se alejaría definitivamente de mi.
Mulciber me ha pedido esta tarde que le ayude en una pequeña broma a Macdonald, una de las amigas de Lily, y me he negado arguyendo que tenía muchas tareas pendientes (entre las cuales estaban algunas de Mulciber). Se lo ha tomado bien (el hecho de que yo le quite trabajo de encima le permite dedicarle más tiempo a gastar pequeñas bromas a los estudiantes de las otras casas), pero se que tarde o temprano no podré escaquearme de ello, y yo también tendré que tomar parte.
Otra cosa que me preocupa es que se me está pegando la forma de hablar de mis nuevos amigos. Uso con demasiada frecuencia la palabra sangre-sucia, y temo que un día se me pueda escapar delante de Lily…
¡Ay! ¡Mi pequeña Lily! Ya solo la veo en las reuniones que organiza el Profesor Slughorn, y ella se sienta lejos de mí. Se que ella ha tenido muchos problemas con sus amigos por hablar conmigo, pero nunca se ha avergonzado de nuestra amistad… Y sin embargo yo sí… ¡Soy un cobarde! Creo que definitivamente he tomado el camino más fácil, pero el que más lejos me lleva de donde realmente quiero estar.
En fin, es hora de que me ponga a estudiar. Queda muy poco para los TIMOS, y mis nuevas obligaciones me están quitando tiempo de estudio y de sueño.
El Príncipe Mestizo

servido por serpienteyleon
2 comentarios
compártelo
12 Agosto 2007

Querido diario,
me siento muy confusa. Desde hace tiempo, las cosas aquí no son lo que eran, y yo ya no sé qué hacer para encontrar ese sitio en el mundo que antes me pertenecía.
Para empezar, Sev está muy raro. Nunca ha sido un chico corriente, eso es cierto, pero jamás le había visto así. Hoy, por ejemplo, me lo he cruzado por el pasillo, y si me ha saludado ha sido porque ya era demasiado tarde para simular no haberme visto. Es como si, de repente, mirarme a la cara le hiciera rabia. ¡No lo entiendo!
Y luego está él... ese absurdo mocoso, ese chaval estúpido y superficial al que todos, incomprensiblemente, admiran tanto. Sí, estoy hablando otra vez de él, de James Potter. ¡Oh, señor, cómo le odio! Sencillamente, no soporto su mirada de suficiencia, su voz con ese deje de chulería barata, esa forma que tiene de peinarse el pelo hacia atrás...
Es que hoy se ha pasado. Se ha pasado. Estaba yo, tan tranquila, sentada junto a la ventana, y me ha dicho:
- ¡Eh, Evans! Ven aquí un momento.
Yo, obviamente, he hecho como que no le escuchaba y he seguido mirando al cielo. Pero él ha insistido.
- ¡Evans! ¿No me has oído? Te digo que vengas, quiero enseñarte una cosa.
Y no sé porqué, pero al final me ha seducido. He pensado que a lo mejor tenía algo gracioso que enseñarme, o quizás... quien sabe. Sea como sea, me he levantado y me he acercado a ellos. Y mejor que no lo hubiese hecho...
En el pergamino que él y su amiguito Sirius sujetaban había un dibujo espantoso. En el dibujo, Potter lanzaba un hechizo al pobre Sev, y éste lloriqueaba y se retorcía. Presa de la rabia, tomé el pergamino, lo rasgué y le grité a Potter:
- ¡Eres un estúpido!
Pero Potter no pareció complacido con mi reaccion, ni tan siquiera se rio por lo bajo con Sirius, tal y como hacen siempre que perpetran una de sus travesuras. Al contrario, su expresión expectante se turnó en decepción, y escuché que, en cuanto me hube ido, comentaban entre ellos algo como "así que Evans sigue con ese Snape".
No sé, en el fondo nada de eso me importa. Lo que me importa es que Sev cada vez está peor, sé que tiene problemas, y no quiere decírmelo... y yo no sé qué me pasa, pero tengo la necesidad de ayudarle... pero también de abrazarle...
Lily Evans
servido por serpienteyleon
2 comentarios
compártelo
11 Agosto 2007
Estoy harto. Harto de sufrir bromas, burlas y escarnios, harto de no poder responder a las provocaciones, harto de ver como esos engreídos se pavonean como si el colegio fuese de su propiedad…
Pero a Potter y a Black nunca los expulsarán de Hogwarts… sus familias son ricas e influyentes dentro del mundo mágico… sin embargo, yo tan solo soy un pobre diablo de sangre mezclada, hijo de un padre muggle borracho y violento, y de una bruja de talento que fue desheredada por casarse con el hombre incorrecto.
Así pues, durante los últimos cinco años, he perfeccionado el arte de la apariencia y el engaño. Nunca he permitido que esos pequeños bastardos tuvieran la satisfacción de verme pedirles clemencia… aunque por dentro estuviese llorando, muerto de vergüenza, siempre me he mantenido impasible aguantándome la rabia y el miedo.
Pero a partir de hoy las cosas van a cambiar. Esta tarde, en la sala común de Slytherin, tras regresar de la clase de pociones del profesor Slughorn, he tenido una más que interesante conversación con Mulciber…
Mulciber es, como ya he descrito alguna vez, un chico grande con una incipiente barba que le hace parecer mucho mayor de lo que es. Una caída jugando al Quidditch en segundo le dejó una cojera que el siempre intenta disimular… aunque no con mucho éxito, todo hay que decirlo.
Como yo bien sabía, Mulciber pertenecía a una especie de sociedad secreta dentro del colegio, una especie de club para los sangre-pura… lo último que pensé es que alguien me fuese a ofrecer pertenecer a dicho club.
- Snape… – Comenzó a decirme con su quebrada voz, mientras conjuraba un fuego fatuo con su varita – Ese moratón… ¿Te lo ha provocado Potter?
- Si – Dije intentando que no notase inquietud alguna en mi voz – Ha sido Potter… Potter y sus amigos…
El fuego fatuo aumentó de tamaño, y yo me aparté discretamente, aunque intente que no me lo notara… Mulciber era muy diestro con los conjuros de fuego, pero algún compañero ya había sufrido quemaduras mágicas por su culpa, y yo no quería ser el siguiente…
- Snape… – Sonrió Mulciber, mientras hacía desaparecer el fuego fatuo con un movimiento de su varita – ¿No te gustaría que desapareciesen tus problemas para siempre? ¿No te gustaría estar siempre protegido? Rodeado de amigos que sepan apreciar tus dones...
Estaba asustado, y a la vez emocionado… El grupo al que pertenecía Mulciber tenía muy mala fama en Hogwarts… incluso entre los Slytherin… Pero sin embargo, tenían poder… y por una vez, por una sola vez en la vida, tenía ganas de pertenecer a un grupo que pudiese pararle los pies a ese estupido Potter, y sus arrogantes amigos…
El Príncipe Mestizo.


servido por serpienteyleon
3 comentarios
compártelo